13 de diciembre de 2008

Las inútiles sillas azules

Hola :) el saludo ante todo. Sé que no muchos (por no decir nadie) pasa por aquí pero, qué mas da!

Deben haber pasado meses desde que hice la primera entrada, después de todo mis deberes me impedían actualizar este blog y... francamente quería descansar un poco en vacaciones x). Bien, en mi presentación dije que iba a abarcar el tema que se me ocurriera, y hoy le voy a ceder el turno a la seriedad (seh, quien lo creyera...).

El tema de mi primera discusión sera:

LAS INÚTILES SILLAS AZULES
Transmilenio, Bogotá D.C
Colombia


Sin duda alguna, la invención del Transmilenio (o Trasmilleno, como muchos solemos llamarlo) ha afectado la vida de los bogotanos de una u otra forma. Para algunos significa un alivio al encontrar una ruta rápida hacia X/Y destino (me incluyo), y para otros no pasa de ser un dolor de cabeza, y de bolsillo! si bien lo sé yo (tiene sus pros y sus contras). Aún recuerdo el día en el que llegué a la ventanilla y el sujeto detrás de la ventana me miró no muy agradablemente como diciendo...

"A ver...te faltan $100...la nueva tarifa es $1500"

Suerte que guardaba más dinero en mis bolsillos, pero debo admitir que me molestó haber utilizado el transporte rojo el día anterior y no haber recibido información sobre eso ¬¬.
...

Dejando atrás esta historia que si bien sirvió como pasabocas, no tiene mucha relación con lo que quiero tratar, paso a opinar en serio. Cualquier usuario del sistema ha notado que, al ingresar al bus, se puede topar con 2 tipos de sillas -rojas y azules-, estas últimas destinadas a "personas discapacitadas, de la tercera edad y mujeres embarazadas o con niños de brazos". A ellos los llamaré Población Azul, para acortar.

Usualmente en mi intento desesperado y fállido para ser puntual, soy de las últimas en abordar y quedo envuelta entre los pasajeros que buscan un tubo para poder mantenerse en pie, y la verdad, generalmente no me incomoda. No me importa estar de pie, lo que realmente me molesta es la actitud de la gente que está a mi alrededor. Cuando algún miembro de la población azul entra, y las sillas azules están ocupadas, TODOS se voltean a mirar hacia estos lugares, obligando a quienes estén ahí a pararse y ceder su lugar. En parte es una buena idea, pero mi punto es:

-->¿Por qué no puede un usuario que está en una silla roja ceder su lugar?<--

Es decir, es bueno que piensen en los usuarios azules destinándoles una silla pero, ¿no es esto una escusa para que todos nos alborotemos y busquemos una silla roja para evitar la molestia de cederla? Personalmente cuando voy en el Trasmilleno, de buen humor (cuando me sacan de mis casillas es diferente ¡no se arriezguen!) y veo esta situación pienso:

1. "Soy una joven. Como joven tengo aliento y ánimos".
Entonces
"Puedo cederle mi silla a alguien que se vea cansado (se me ocurre, un trabajador de turno nocturno que vaya a su casa para descansar, o personas mayores que no cuentan con mi vitalidad)".

2. "Estoy saludable, o al menos mi salud es estable, o no tan mala".
Entonces
"Puedo cederle mi silla a alguien que no esté en óptimas condiciones".

3. "No tengo equipaje o paquetes pesados"
Entonces
"Puedo cederle mi silla a alguien que tenga un paquete, y si se rehusa muchas veces por timidez, o por cortesía hacia uno (cortesía, bella palabra que se ha olvidado en la sociedad) puedo ofrecerme a ayudarle cargando uno de sus elementos"
-

No sé si me equivoco, pero el propósito es, o debería ser SEMBRAR LA SOLIDARIDAD. Si desocupan una silla delante mío pero alguien la necesita más, la cedo ...o tal vez me planteo una sociedad utópica donde se piensa en comunidad y no en utilitarismo.
Sólo me queda decir: no nos reduzcamos al color de una silla.